Infierno

La sola idea de pensar que el infierno está lleno de curas y jerarcas de la iglesia me tranquiliza. Si fuera condenado a ese lugar cualquier dolor que me fuera aplicado, por muy horrible, sería anulado ante el placer que me provocaría la contemplación de dicha escena.

Desequilibrio

Un instante para la vida y una eternidad para la muerte. ?Que mal está hecho este mundo!

In memorian





Catecismo

Estoy de acuerdo con la declaración de los obispos en el horror al aborto: pero ni una palabra mas allá. Me educaron felizmente en el cristianismo, tengo antigua y permanente adicción a los evangelios, y eso me separa principalmente del alto clero, aparte de las cuestiones sobrenaturales, especialmente la del infierno. Nunca tendré su lenguaje abrupto, sus amenazas, su instinto de dominar la sociedad global; su grosería, en fin. No quiero el aborto; pero mucho menos quiero que se castigue a las mujeres que se ven obligadas a abortar. No quiero una sociedad donde el hijo sea una condena; una exclusión, una discriminación, una rotura definitiva de su vida de mujer. No quiero la sociedad que construyó así la moral católica; ni a los políticos que les siguen, como Mariano Rajoy, ministro de este Aznar, que en la COPE se adhirió a la proclama episcopal. No deseo una sociedad donde el aborto lo hagan brujas con agujas de punto, o con hierbas y bebedizos; donde las ni?as den a luz en el retrete sin que lo sepa su familia y tiren al recién nacido a un contenedor o en medio del campo, porque están aterradas, víctimas del miedo insuperable a la inquisición del honor y otras canalladas espa?olas. Quiero una sociedad donde el sexo no sea pecado en ninguna de sus manifestaciones; y quiero que no sea algo despreciable, condenado, reprimido. Quiero una sociedad donde la realidad del sexo se ense?e en las escuelas y desearía que la clase de sexualidad sustituyera para siempre a la clase de religión; una sociedad donde los anticonceptivos fueran libres, y gratuitos, y tan usuales como la aspirina. No quiero una sociedad casta, reprimida, ahogada, antinatural. No a una sociedad donde una religión de preceptos inflexibles pueda influir en alguien más que en quienes la eligen, aunque muchas veces ni siquiera hayan tenido la libertad para elegirla. No quiero un país con un gobierno, una jefatura del estado y unas fuerzas públicas que estén imbuidas de ninguna religión; no quiero ninguna política confesional, y quiero al mismo tiempo que cada uno tenga libertad para elegir su religión, cualquiera de las que tanto abundan, incluso de las que los católicos, sus gobernantes, sus jueces y sus guardias llaman sectas para destruirlas; quiero libertad para no tener ninguna religión, ninguna creencia en el mas allá. Por lo demás, estoy completamente de acuerdo con la declaración episcopal: no quiero de ninguna manera que ninguna mujer se vea obligada a abortar: es algo que me repugna. No ella, claro: lo que la sociedad hace con ella.

Por Eduardo Haro Tecglen en Visto/Oído el Martes 15 de Septiembre de 1998

Pdt.- Habrá muchos enemigos de este hombre que se alegren de su muerte, no lo dudo porque sé de qué material estamos hechos lo humanos. Con ello no hacen más que expresar su frustración y su miedo ante la figura de Eduardo Haro Tecglen. Sólo el olvido nos da la muerte definitiva.

Fe

Un viejo campesino me dijo un día que quien menos creía en Dios era el Papa. Era joven entonces y no capté todo el significado de la sentencia pero, desde entonces, ha sido una idea que nunca me ha abandonado.

El pan de cada día

Lejos de tener que lograr el sustento diario para sobrevivir –asegurado hasta el último caso por la beneficencia social-, los habitantes del mundo rico vivimos en la opulencia y la seguridad. De ahí que proliferen enfermedades como el infarto y la depresión propias de este estilo de vida.

Dios S.L.

Dios es una propiedad privada que se han concedido todas las religiones. Cada una le ha puesto un nombre y una imagen y se dedica a vender el producto para lograr más consumidores que le den poder a sus jerarcas. Pero si se concede una mínima posibilidad para que la vida material trascendiera a un plano espiritual, ?no habría que pensar que sería irrisorio todo el ‘teatrico’ que tienen montado los que hablan en nombre de dios?

Ofuscación


Los católicos suelen atribuirse por defecto ser más cristianos que cualquier otra comunidad o gremio religioso practicante del cristianismo. Lo curioso es que Jesús de Nazaret nunca fue católico y sí, en cambio, judío.