Despertar



Algunas noches me adormilo en el sofá y siempre es una pesadilla la que me despabila del duermevela. El miedo irracional me devuelve todos los sentidos de la vigilia y huyo raudo a refugiarme entre las sábanas de la cama. El terror nos amplifica la percepción de cada uno de los poros de la realidad; la adrenalina nos abofetea.

2 comentarios:

Pedro R. D. dijo...

El miedo, ese pellizco tan necesario.

Eterna aprendiz dijo...

Lo del terror, son palabras mayores...