Ignición



La quema de libros sagrados ha constituido un ultraje contra quienes los veneran como guías espirituales de un destino trascendental. Tal oprobio, en cambio, causa sonrojo en quienes no ven en esos papeles más que un dislate con el que adormecer la lucidez y una excusa para enaltecer a los iracundos.


1 comentario:

Blanca dijo...

Ademas por uno o dos que quemen; esos iracundos han quemado centenares y aún no se han arrepentido.